¡Ah! y no olvidemos Babilonia con Nabucodonosor
auspiciando las elucubraciones bien elaboradas de los días por venir.
Así que cuando usted va y compra su Horóscopo chino 2007 edición
especial, ya sea del año del jabalí o del cerdo, no ha cambiado nada un ritual
de miles de años que busca tán sólo clarificar el destino.
Es herencia de la superchería.
Herencia de nuestros miedos ancestrales.
No existe por lo tanto eso de el último chamán. Todos participamos en pretender
encontrar el sentido último del mundo.
Los horóscopos nunca mueren. Y casi les aseguro, a todos ustedes, que hasta
Steven Hawking ha mandado a su secretaria a comprar ese tipo de mercancía que
leemos a escondidas, con cierta verguenza, a ver que me dicen las altas esferas.
O mejor aún, nuestro subconsciente.
Yo tengo, de hecho, un gran libro del I Ching que
consulto de vez en cuando. Y confieso que me ha dado magnificas respuestas,
incluso mejores que las de los cuatro apóstoles.